Santa Oliva es un pueblo milenario, es decir, con muchos años de historia. De la Iglesia de Santa Oliva hay noticias documentadas ya en al año 938, en la confirmación de posesiones del Monasterio de Sant Cugat del Vallés por parte de Lluís de Ultramar, hijo de Carlomagno. En el año 986, Borrell II llamó a pobladores y defensores para repoblar esta zona, en concreto Santa Oliva.
En el año 1050 se construyeron muchos molinos de agua, que pasaron a ser propiedad señorial, y se aprovechan los canales para las huertas, base de la economía de la población. En el año 1142 era señor del castillo Pere de Santa Oliva, pero bajo la fidelidad de Guillem de Sant Martí, señor de prácticamente todas las tierras del Penedés. Éste le recomendó la Castellanía de Eramprunyà (tierras que van desde el Llobregat hasta el Garraf). A su muerte, empiezan los conflictos entre sus hijos: Guillem-Ramón, heredero de la Castellanía del castillo Eramprunyà, Berenguer, Abad de Sant Cugat, y Bernat, heredero del castillo de Santa Oliva. El pleito que Berenguer mantenía contra sus hermanos se resolvió en el año 1183 cuando el obispo de Tortosa dictó sentencia, adjudicando el castillo y el término de Santa Oliva a Guillem, heredero de Guillem-Ramon, pero bajo el señorío directo de Sant Cugat, con la prohibición de venderlo o hipotecarlo sin el consentimiento del Monasterio de Sant Cugat. Los pleitos entre la familia continuaron. Tanto es así que a la muerte de Guillem de Santa Oliva, en el año 1226, se inició la lucha entre Saurina, heredera e hija legítima de Guillem, y su hermanastro Guillem. Éste último, el lunes de Pascua del año 1238, infringiendo la Tregua de Dios y la protección del rey Jaume I atacó e incendió la villa y el castillo. Al año siguiente, se le obligó a pagar los destrozos producidos. Sant Cugat, aprovechando este conflicto, compró poco a poco los derechos y
pertenencias, adueñándose tanto del castillo y tierras como del Monasterio de Santa
María. Durante los años que siguen, el Priorato de Santa Oliva fue adquiriendo
preponderancia, pero a partir del siglo XIV va perdiendo su poder y surgen problemas entre
el Monasterio y la Iglesia. En el 1753, Fernando VI y la Santa Sede hacen un concordato
diciendo que el Priorato de Santa Oliva pasa a depender de la Ardiaca de Vilafranca del
Penedès. Continúan las peleas a principios del siglo XIX. Con la amortización de
Mendizábal se ponen a subasta las tierras y el Priorato es comprado por los payeses. |
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Los edificios de más interés son el castillo de Santa Oliva, o castillo del Remei,
formado por dos torres laterales que delimitan un cuerpo central de forma rectangular
rematado por almenas. La torre de la izquierda, de forma cuadrangular, está también
rematada por almenas y presenta una serie de aspilleras y ventanas de Alrededor de 1750 se introdujo la devoción a la Virgen del Remei, en un altar lateral a la iglesia del castillo. Durante la segunda mitad del siglo XIX, esta advocación desplazó a la de San Julián.
Es interesante también la Masía de L'Albornar. L'Albornar se menciona ya en el año 1010 en el famoso testamento de Adalbert. Actualmente es una gran casa, bien conservada a pesar de que se han hecho varias reconstrucciones y añadidos en diferentes épocas. *Visitas de interés SALA DELS ARCS. Museo
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- Coneguem
la comarca. El Baix Penedès. Centro de Recursos Pedagógicos Baix Penedès,1991 |
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